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Los 6 errores más comunes en la educación que impactan en el autoestima de los niños

Los retos constantes o las llamadas de atención frente a la clase, pueden impactar directamente en la autoestima de los niños.

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Por Carolina Reyes Cristi, Psicóloga, Magíster en Psicología Educacional y Directora Colegio Monteluz 

Cuando uno construye una casa, lo primero que se “levanta” es la estructura y con ésta los pilares. ¿El motivo? es que esta es la base para que pese a cualquier accidente, temblor, sismo u otro, se mantenga firme y no se caiga. 

¿Por qué es importante la autoestima?

Esto mismo es el rol que juega la autoestima en la vida. Es aquel cimiento que nos permite confiar en nosotros mismos, querernos, acercarnos, tener claro cuáles son nuestras fortalezas y cuáles son nuestras debilidades. Y pese a éstas últimas, valorarnos igual, tiene que ver con el sentirse bien con uno mismo, y estar tranquilo y a gusto con quiénes somos, pese a las circunstancias de vida que nos toque vivir. 

Pero para poder tener una autoestima positiva, es necesario que ésta se construya desde pequeños, ya que es nuestra base y estructura. De lo contrario, repararla puede demorar largo tiempo, muchos años e incluso para algunos, nunca. 

El contexto educativo, es uno de los agentes -después de la familia- más importantes para poder potenciar la autoestima de los niños y es por esto, que es fundamental tener en cuenta los errores más comunes que se cometen en los colegios, para de este modo poder evitarlos.

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Los 6 errores más comunes en la educación que impactan en el autoestima de los niños

 Retar y/o descalificar a los niños abiertamente frente a sus compañeros: Cuando esto sucede, el niño se siente expuesto y avergonzado. Y esto, más que ser efectivo, deteriora aún más la autoimagen que el niño tiene de sí mismo, aumentando sus sentimientos de inferioridad. 

 Relatar las notas en voz alta: Esta práctica, muy común en los colegios, también expone a los niños que obtuvieron una calificación bajo lo esperado. Así, de manera inevitable, queda abiertamente comparado con el resto de sus compañeros respecto de su rendimiento. 

 Estigmatizar y generar etiquetas a los niños: Con comentarios del tipo: “Usted Javier que es tan conversador”. Enmarcan a un niño en un concepto que supuestamente lo define. Tiene un impacto en la propia visión de sí mismo, ya que los rigidiza en una imagen y cierra la opción de cambio o de flexibilidad al respecto. 

 Entrega de premios (mejor rendimiento, mejor deportista, mejor amigo, etc.): En estos ritos escolares, que se realizan frecuentemente en las ceremonias de fin de año, salen favorecidos aquellos niños que siempre obtienen los premios. No obstante, los que nunca los ganan, se les transmite de manera implícita el mensaje de no ser merecedores de éstos y por lo tanto, de no ser suficientes. 

 Abusar de las anotaciones negativas: Hay niños en los colegios que por diversos motivos (falta de autocontrol, distraibilidad, desmotivación u otro), comienzan a ser anotados frecuentemente por sus profesores. Este hecho, más que ayudar a que cambien de actitud, sólo perpetúa la dinámica en el tiempo y aumenta la desesperanza, ya que “haga lo que haga”, igual terminará anotado. 

 Excesos de “llamados de atención”: Hay profesores que comienzan a nombrar de manera reiterativa a niños que presentan dificultades para estar en silencio. Sin darse cuenta, en una clase terminan todo el tiempo nombrándolos: “Daniel silencio”, “Daniel estoy hablando yo”, “Daniel pon atención”, etc. Los niños entonces, se dan cuenta que sus profesores sólo se refieren a ellos y no consideran al resto, vivenciando este hecho como persecutorio y desencadenando sentimientos de injusticia. 

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Los cambios que se deben realizar en los colegios para beneficiar la autoestima de los niños

Todas estas prácticas han persistido en los contextos educativos por años y se han mantenido en el tiempo. Es por esto, que es vital hacer una reforma en educación que cambie de base la forma de vincularse humanamente con los niños, la forma de calificar el aprendizaje y de concebir el comportamiento en la sala de clase. El cambio de seres pasivos a seres activos, a potenciar sus sentimientos de bienestar y felicidad, a reforzar su autoestima y aumentar su capacidad de logro. 

Como dice Amanda Céspedes: “El niño debe estar en armonía emocional, debe estar sereno, sentirse protegido. Debe sentir que los adultos que son sus educadores, son personas que le quieren y que le respetan. Esto es clave para aprender”. 

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