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¿Por qué agosto es considerado el mes de los gatos?

Desde tiempos remotos, agosto es catalogado como el mes de los gatos. En esta nota, revelamos las razones y cómo afecta su comportamiento.

Agosto mes de los gatos
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Llegó agosto, considerado casi por tradición como el mes de los gatos. Sin embargo, no todo el mundo conoce el verdadero motivo por el que el octavo mes del año es ya propiedad de los felinos.

Durante el mes de agosto, es común escuchar maullar a los gatos, especialmente en horas de la noche. También, suelen involucrarse en peleas y desparecer del hogar. Esto ocurre con más frecuencia en el mes ocho del año, en comparación con el resto de los meses.

Pero, por qué los gatos adoptan este comportamiento especialmente en el mes de agosto. En qué influye la fecha para que los felinos se pongan de esa manera. En FMDos te contamos el por qué, misma razón por la que se dice que agosto es el mes de los gatos.

¿Por qué agosto es el mes de los gatos?

Durante el mes de agosto se produce un aumento en las horas de luz del día. Esto es lo que altera el inicio del período reproductivo de los gatos en el hemisferio sur.

Los felinos tienen un ciclo llamado poliéstrico estacional de días largos. En él, el efecto lumínico activa la hipófisis para que los gatos entre en celo. Por eso, la etapa reproductiva de estos animales está vinculada con la luz de este mes.

El mejor consejo para los dueños

Veterinarios especializados en felinos recomiendan esterilizar a las gatas y castrar a los machos. Esto, si la intención es controlar la reproducción del animal. Además, esto favorecerá un ideal temperamento durante esta época. En YouTube, hay múltiples videos de especialistas que explican los beneficios de esterilizar y castrar a los gatos:

También es normal que durante el mes de agosto los gatos presenten más apetito y se muestren con mayor actividad. Ten en cuenta que esto es totalmente normal.

Verás a los gatos más sensibles ante las muestras de afecto y cariño. Así, lo que estás viendo es el despliegue del celo con una intensidad que varía entre una gata y otra.