Espectáculos

Dos historias de «Mea Culpa» que generaron gran impacto en los televidentes

Recordamos algunas de las historias de "Mea Culpa" que quedaron en la memoria de la audiencia hasta el día de hoy.

Mea Culpa Historias
TVN

El regreso de «Mea Culpa» a la televisión causó un gran revuelo en las redes sociales, y es que muchos celebraron que volvieran las historias relatadas por Carlos Pinto.

Recordemos que con 13 temporadas, el programa se emitió entre 1993 y 2009. Durante todos esos años se recrearon casos de dramas policiales y asesinatos, quedando varios de ellos en la memoria de los televidentes.

Y con una nueva parte de «Mea Culpa» fue inevitable no acordarse de algunas de las historias que marcaron la producción de TVN.

Por lo mismo, en FMDOS quisimos recopilar algunos de los recordados capítulos que causaron gran impacto.

«Mea Culpa»: El Rubencito (Chacal de Queilen)

Es la historia de Rubén Millatureo Vargas, apodado como ‘El Rubencito’ por los habitantes de Queilen, en Chiloé.

Según contó Carlos Pinto, la muerte de su madre lo afecto tanto, que llegó a transformarse en un temible asesino en serie.

La primera víctima de «El Rubencito» fue su padre, a quien descuartizó con un hacha tras una discusión. Luego hizo lo mismo con Claudio Reyes, y por último asesinó a su vecina Gabriela Formantel.

Pero Rubén Millatureo Vargas no tuvo tanta suerte esta vez, ya que la familia de la joven comenzó a buscarla, hasta que lograron encontrar su cuerpo en la casa del asesino.

El Internado

Otras de las historias más recordadas del programa «Mea Culpa», es la de Cristián Bustamante, un hombre que terminó tras las rejas luego de asesinar a su hijo de un mes y medio de vida.

La vida de Bustamante no fue fácil, porque pasó su infancia en un internado, donde fue violado por uno de sus compañeros y agredido por parte de los sacerdotes.

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En su adultez Cristián Bustamante abusó sexualmente de su sobrina de 7 años, por lo que estuvo en la cárcel por tan solo seis meses, luego que su relato quedara a solo una tocación indebida.

Pero el hecho más impactante sucedió en 2006, cuando ahogó a su hijo recién nacido con una almohada, porque no soportaba oírlo llorar. Por lo que condenado a 15 años de cárcel.