Vida sana

Tres graves consecuencias del estrés en tu salud bucal

Aunque muchas personas no sean conscientes de ello, el estrés puede afectar su salud oral con enfermedades bucales.

Salud Bucal
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Se acerca el fin de año y con ello un periodo donde incrementa el estrés, producto de la acumulación de actividades, exámenes o cierres de proyecto en el trabajo. En ese escenario, posiblemente muchas personas sentirán los signos de tensión y agobio a través de dolores musculares en el cuello o espalda, sin embargo, también podrían verlo reflejado a nivel dental.

Según la Dra. Carolina Pattillo, Directora Odontológica Nacional de Red Salud, sufrir de estrés de manera habitual puede desencadenar una serie de cambios a nivel de la salud bucal de niños, jóvenes y adultos. De esta manera, dientes, encías, entre otras estructuras pueden sentir las consecuencias.

«Luego de períodos de altos grados de estrés y ansiedad, no es de extrañar que podamos experimentar consecuencias a nivel dental (salud bucal). Muchas personas pueden sufrir las apariciones de herpes, dolores en la mandíbula por bruxismo, cefaleas por tensión o mayor riesgo a enfermedades periodontales. Además, si el estrés perdura en el tiempo, las consecuencias incluso podrían ser mayores, y llevarnos a una pérdida de piezas dentales si no se actúa precozmente», sostiene la especialista.

En esa línea, la Dra. agrega que «cuando nos estresamos, alteramos nuestro comportamiento y rutina habitual. Lo que deriva en una mala alimentación. También, en una deficiente higiene dental y en el consumo de medicamentos que afectan la cantidad de saliva o la acidez de ésta. Todo lo anterior, propicia el ambiente perfecto para el desarrollo de enfermedades bucodentales».

¿Qué problemas bucodentales puede provocar el estrés?

Bruxismo, Cefalea y Dolor MusculoEsqueletales

Una de las principales consecuencias del estrés en nuestra salud bucal es el bruxismo. «Esta condición consiste en un trastorno en el que rechinas, crujes o aprietas los dientes de manera involuntaria. Esto se produce de manera persistente y que puede ocurrir tanto de día o de noche, siendo más frecuente el bruxismo nocturno. Estas personas también tienen más probabilidades de padecer otros trastornos del sueño. Estos son roncar o realizar apnea del sueño cuando tienen asociado además obesidad, condiciones esqueletales desfavorables o malos hábitos como el tabaco o el alcohol». Así lo asegura la Dra. Pattillo.

En algunas personas, este trastorno puede ser lo suficientemente intenso y frecuente como para producir dientes fracturados, partidos o flojos. También puede causar esmalte dental desgastado; mayor dolor osensibilidad dental; músculos de la mandíbula cansados o rígidos. E incluso, en otros casos, mandíbula trabada que no se puede abrir o cerrar por completo; dolor o inflamación de mandíbula, cuello o rostro; dolor similar al de oídos y de cabeza, entre otros.

Aftas y herpes

La caída de las defensas provocada por los estados de ansiedad favorece la aparición de aftas y herpes, otras de las consecuencias del estrés en nuestra salud bucal. Las primas son pequeñas lesiones o ulceraciones blanquecinas que afectan las mucosas de la boca y que se manifiestan principalmente en los labios, mejillas y bordes de la lengua. Estas desaparecen, en general, al cabo de 10 días.

«Los herpes, se producen frecuentemente en la zona de la boca, encías y labios, y son pequeñas pero dolorosas ampollas llenas de líquido que son de carácter contagioso al contacto, ya sea a través de un beso o al compartir un vaso», señala la especialista de RedSalud.

En esa línea, indicaque un brote puede durar entre 7 y 12 días y se manifiesta de varias maneras. Primero, picor ytirantez de la zona. Luego aparecen las ampollas, que a los días acaban abriéndose y se forma una herida superficial y supurante, que es la fase con mayor peligro de contagio. Posteriormente, se genera una costra seca que puede llegar a sangrar y con los días se desprende.

Caries y gingivitis

Muchas personas con estrés descuidan sus rutinas de alimentación y limpieza, conducta que contribuye a la aparición de caries. «Tanto el estrés por sí mismo como los medicamentos para la ansiedad o depresión, incrementan la acidez de la saliva y disminuye su cantidad, lo que afecta al esmalte que protege los dientes y facilita la aparición de caries. Una patología que, si no se trata a tiempo, puede extenderse afectando los tejidos más profundos del diente y provocar dolor intenso e infecciones», enfatiza la Dra. Pattillo.

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