La periodista Mónica Pérez sorprendió al revelar uno de los episodios más complejos de su vida, mucho antes de consolidarse como uno de los rostros más reconocidos de la televisión chilena.
En conversación con el podcast "Somos Rentables", la comunicadora recordó los sacrificios que enfrentó cuando decidió quedarse en Estados Unidos tras realizar un curso de inglés.
Con apenas 23 años, trabajaba como corresponsal para Mega y El Mercurio, pero aseguró que las dificultades económicas marcaron esa etapa.
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La realidad que pasó Mónica Pérez en Estados Unidos
Mónica relató que los ingresos eran insuficientes y, además, los pagos llegaban con retraso, lo que la obligó a depender de la ayuda de amigas para tener dónde dormir.
"Lo pasé pésimo en Estados Unidos. Pésimo. Me pagaban tarde, mal y nunca, sobre todo Mega. Hubo poca pega", dijo en el podcast.
Luego, Pérez explicó la difícil situación que atravesó: "Fui homeless durante unos meses; no es que durmiera en la calle, pero no tenía casa. Entonces, yo tenía amigas con las que había estudiado inglés (...) y les decía: '¿Me puedo quedar contigo dos semanitas en el sillón?'".
La periodista incluso reveló que llegó a dormir en un colchón que encontró abandonado.
"Yo dormí con mi amiga en su departamento, pero ella también era igual de pobre que yo. Entonces literal recogí un colchón de la calle y listo", sostuvo.

El golpe periodístico que cambió su carrera
Pese a las dificultades, Mónica decidió buscar una oportunidad que le permitiera dar un salto profesional.
Según contó, investigó durante semanas el paradero de Feliciano Palma, protagonista del denominado "caso Loza Penco", y consiguió entrevistarlo un día antes de que fuera extraditado a Chile.
"Tengo que hacer un golpe periodístico", expresó. Y ese trabajo terminó marcando un antes y un después en su trayectoria.
"Ese fue mi primer golpe e hizo que TVN se fijara en mí. En TVN las cosas fueron mucho más estables y ahí fui juntando platita para quedarme en Estados Unidos", complementó.
Gracias a esa oportunidad, la periodista pudo continuar desarrollándose profesionalmente y concretar el máster que soñaba cursar en la Universidad de Georgetown, mientras seguía desempeñándose como corresponsal.

