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«Lumpen»: el relato viral sobre cómo crecen los niños desamparados

Una profesora identificada como Natalia Casas, compartió un emotivo escrito donde muestra el significado del “lumpen” y lo que representa en la sociedad.


Desde el comienzo del estallido social el pasado 18 de octubre, las redes sociales han estado llenas de reflexiones, videos y relatos sobre lo que ocurre y las razones tras este descontento social.

En este contexto, una profesora identificada como Natalia Casas, compartió un emotivo escrito donde muestra el significado del “lumpen” y lo que representa en la sociedad.

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En la historia, compartida a través de Facebook, Natalia personifica al lumpen como un niño que nace desprotegido y carente de afecto.

“Lumpen una vez fue un bebé en la guatita de su mamá, quien no siguió la mejor dieta que lo nutriera adecuadamente, incluso ella consumió alcohol y drogas durante su gestación. Cuando bebé Lumpen nació y no encontró un pecho tibio ni alguien que oliera extasiado el aroma de su cabecita», comienza el relato.

«Bebé Lumpen lloró y lloró, pero solo encontró oídos sordos. Aprendió sus primeras palabras y dio sus primeros pasos, pero los aplausos no sonaron”, sigue.

El relato continúa, señalando que “el niño Lumpen no era obediente. No era empático con sus pares. No aprendía bien y era un distractor para sus compañeros en clases. Sin duda una mala influencia. Niño Lumpen repitió de curso y repitió otra vez hasta que dejó de ir a la escuela”.

Ya más grande, “el adolescente Lumpen creció antes que el resto. Fue independiente pronto y lo atrajo el camino fácil. Se deslumbró con la plata, las drogas, la calle. La marginalidad lo acogió. Ahí se sentía él mismo. No juzgado. Delinquió pronto. Estuvo en Sename. Regresó a la calle. Se ocultó en las sombras. Fue y volvió varias veces”.

Para finalizar, Natalia señala: “hoy ya es tarde para Lumpen. Hay una ciudadanía entera condenando sus actos. Y es cierto, su forma de expresión no es sana, es dañina, es violenta. Sus actos no deben quedar impunes. Y yo lo siento tanto, Lumpen, porque sé que naciste para ser amado, atendido y educado, pero no tuviste la suerte de tener una familia ni un país que lo hiciera”.

“Hoy ya es tarde para ti Lumpen. Yo, atemporal e imaginariamente, quisiera mecerte en mis brazos, desvelarme noches enteras cuidando tus sueños, mostrarte libros graciosos y consolarte con un beso. Llegué tarde para ti. Todos llegamos tarde para ti”, termina el texto.


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