"Tengo que pensar en mi mamá, tenemos problemas... así que me vendo por 25 millones"

Aceptó $25 millones en “Tito Games” a cambio de eliminar a todo su equipo. Tras su decisión, reconoció sentirse culpable.

"Tengo que pensar en mi mamá, tenemos problemas... así que me vendo por 25 millones"
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Bastián Jaque
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Periodista con experiencia en el mundo del espectáculo y eventos masivos. Se especializa en contenido de plantas y panoramas. Panelista del programa “Conectados".

El tercer capítulo del reality chileno “Tito Games” estuvo marcado por millonarios premios, decisiones inesperadas y una traición que terminó con uno de sus participantes completamente quebrado.

De los 400 concursantes que comenzaron la competencia, 100 llegaron a este capítulo y fueron divididos en cuatro equipos.

Cada grupo escogió a un capitán para representarlos, sin saber que los líderes recibirían tentadoras ofertas económicas a cambio de abandonar a sus compañeros y dejarlos fuera del concurso.

Uno de ellos fue Alonso Bosagna, trabajador de la construcción de 25 años, oriundo de Valparaíso. Después de rechazar propuestas de hasta $20 millones y un automóvil, el joven recibió una última oferta: $25 millones.

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Alonso Bosagna reveló que se "vendió" por $25 millones y eliminó a su equipo

El monto terminó haciendo cambiar de opinión al capitán del equipo azul, quien decidió aceptar el dinero pese a haber generado un vínculo de confianza con sus compañeros.

“Tengo que pensar en mi mamá, tenemos problemas… así que me vendo por 25 millones”, anunció Alonso antes de aceptar la oferta.

El joven inmediatamente rompió en llanto y explicó que su decisión estaba relacionada con la situación económica de su familia.

“Lo hago por mi mamá y mi hermano chico, estamos todos separados y necesitamos vivir juntos”, señaló entre lágrimas.

Su determinación provocó sorpresa y molestia entre los integrantes de su equipo, especialmente porque Bosagna había realizado anteriormente declaraciones en las que aseguraba que no estaba dispuesto a traicionar a sus compañeros.

Tito Games (1)
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“No nos hemos vendido, hemos demostrado lealtad”, había afirmado durante la competencia.

Incluso, el participante había sido enfático al señalar: “No me vengo a vender, tengo a un hermano chico que me está mirando”.

“Sentí que me traicioné a mí mismo”

Tras la emisión del episodio, Alonso reflexionó sobre la decisión y reconoció que nunca tuvo contemplado abandonar a sus compañeros.

“Nunca fue mi intención venderme, siempre quise avanzar hasta el final”, aseguró.

Sin embargo, admitió que los $25 millones terminaron siendo determinantes. “Con ese dinero puedo llevar a cabo muchos proyectos, puedo salir adelante… eso me convenció. Es un monto que lo habría aceptado cualquier persona”, explicó.

El joven también aprovechó de enviar un mensaje a quienes fueron sus compañeros: “Lo lamento mucho”.

Tito Games (2)
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Sobre las lágrimas que protagonizó al momento de aceptar la oferta, Alonso explicó que no solo sintió culpa por haber defraudado a su equipo, sino también por haber incumplido su propia promesa.

“Me sentí muy culpable, hasta el día de hoy me siento así, porque sé la traición que se sintió en el momento… gran parte de mis lágrimas fueron porque, además de hacerle eso a mi equipo, sentí que me traicioné a mí mismo”, confesó.

Ahora, el participante espera utilizar el premio para cambiar su situación económica y ayudar a su familia. Entre sus principales objetivos está comprar una propiedad donde puedan vivir juntos.

“Con el premio cambia todo. Con él puedo romper los muros que me limitan tanto para mí como para mi familia, pienso ahora en las posibilidades que vamos a tener”, afirmó.

Otro participante ganó un auto de $25 millones

El capítulo también tuvo como protagonista a Camilo Lagos, comerciante de San Bernardo de 22 años, quien consiguió un Mazda CX-3 0 km avaluado en $25 millones.

El joven, que es padre de una niña y está próximo a casarse, aprovechó una dinámica en la que el primero en abandonar a su equipo y tomar las llaves del vehículo se quedaba con el premio.

“Se me subió la adrenalina, estaba bajo mucha presión y yo por inercia corrí”, recordó.

Tras conseguir el automóvil, Camilo reconoció tener sentimientos encontrados: “Triste, pero feliz”.

Según explicó, estaba feliz por el premio, pero triste por haber dejado fuera a sus compañeros. De todas formas, adelantó que no pretende quedarse con el vehículo: “El auto, sinceramente, no me sirve, me sirve más el dinero, así que voy a venderlo”.

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