Ignacia Antonia se instaló en el centro de la conversación luego de compartir una publicación familiar que desató un intenso debate en redes sociales.
Lo que comenzó como un momento íntimo junto a su hija terminó generando opiniones divididas en torno a creencias religiosas y decisiones personales.
Todo ocurrió este domingo, cuando la creadora de contenido publicó en Instagram un carrusel de fotografías junto a su hija Amelia y su pareja, AK4:20 (Bastián D’Amonte Henríquez). En el cual se ve a la pareja y a la menor, compartiendo con familiares y cercanos en lo que parecía ser una celebración significativa.
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Sin embargo, más allá de las postales familiares, fue el mensaje que acompañó la publicación el que encendió la polémica.
¿Qué ocurrió?
“Según dice la biblia el bautizo es para librarnos del pecado, los bebés están libres de pecado por eso no te bautizamos, te presentamos al señor para que te cuide, proteja y bendiga todos los días de tu vida mi princesa. Te amamos mi Amelia”, escribió.
Con esas palabras, Ignacia Antonia dejó en claro que, junto a su pareja, decidió no bautizar a su hija, optando en cambio por realizar una presentación religiosa.

La decisión rápidamente generó reacciones entre sus seguidores, quienes no tardaron en llenar la publicación de comentarios.
Por un lado, surgieron críticas desde una mirada más doctrinal. Algunos usuarios cuestionaron la interpretación religiosa expuesta por la influencer, señalando diferencias con enseñanzas tradicionales.
“Creo que está mal el mensaje… para la Iglesia católica, el bautismo es un nuevo comienzo espiritual”, comentó una usuaria, mientras otros agregaron: “La biblia dice que todos nacemos con el pecado original” o “es importante no desinformar”.

Respaldo por su decisión
No obstante, también hubo un amplio respaldo a la decisión de la influencer. Varios seguidores destacaron la importancia de la libertad de creencias y el respeto por las decisiones personales en temas de fe.
“Dejen ser a la gente que tiene pensamientos distintos”, escribió un usuario, mientras otros señalaron que “cada quien cree en lo que le parece mejor” y que lo importante es la intención de criar a la menor en un entorno de amor y espiritualidad.

El episodio trascendió el caso puntual y abrió una conversación más amplia sobre religión, crianza y autonomía individual.
En un contexto donde las redes sociales amplifican cada gesto de figuras públicas, decisiones personales como esta pueden transformarse rápidamente en debates colectivos.
