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5 mitos del perdón en las parejas: ¡Descúbrelos acá!

El perdón y la reconciliación son dos cosas diferentes y la reconciliación no es posible sin perdón. Resuelve todas tus dudas en esta columna.

El perdón y la reconciliación son dos cosas diferentes y la reconciliación no es posible sin perdón. En general hay mucha confusión en torno a lo que significa perdonar. Para simplificar podríamos pensar en que hay dos tipos de perdón.

Uno es el perdón como un asunto personal y que tiene poco o nada que ver con la otra persona. Es una decisión interna que libera, exonera y absuelve a la otra persona por los errores cometidos. Este perdón interno es un regalo que te das y que te libera para seguir adelante.

El segundo tipo de perdón se relaciona con la reconciliación. Ciertamente es posible perdonar, pero no necesariamente reconciliarse con la otra persona. En el caso de hacerlo, la persona ofendida debiese estar lo suficientemente segura como para buscar la reconciliación. Si bien alguien puede optar por perdonar (tipo 1) a otra persona por el daño causado, no significa que tenga que reconciliarse.

Aquí hay 5 mitos sobre el perdón que podrían complicar bastante el proceso de reconciliación.

Mito 1: «Si digo que lo siento, tienes que perdonarme»

El perdón es un don, no un derecho inalienable. Si alguien en quien confías te estafara robándote todos tus ahorros y luego dijera que realmente lo siente, ¿lo perdonarías? Si esa persona no estuviera preocupada por los problemas que te ha causado, ni interesada en hacer todo lo posible para ayudarte a recuperarte, ¿tendrías algún deseo de continuar esa relación? No se trata sólo de decir, «Lo siento», también se requiere de vivir las enmiendas, la reparación y hacer lo necesario para ayudar a la otra persona a recuperarse.

Mito 2: «Si realmente me perdonas, entonces confiarás en mí»

Volvamos a la analogía anterior: Digamos que elegiste perdonar a la persona que te estafó. Has aceptado lo que te hicieron y has dejado ir cualquier deseo de venganza. Incluso llegaste al punto de no querer nada malo para el o ella (refiriéndose al primer tipo de perdón). Si te dijera que  estaba «realmente arrepentid@», ¿te sentirías cómod@ confiando ciegamente con tu dinero de nuevo? ¿o te tomaría tiempo determinar si es confiable? Algo similar ocurre en las relaciones de pareja. Es normal necesitar de tiempo y hechos concretos para lograr el restablecimiento de la confianza. El perdón es un regalo, pero la confianza es restablecida con el tiempo por alguien que muestra repetidamente que es confiable.

Mito 3: «Si me perdonas, entonces ya no deberíamos tener que hablar de ello»

Es cierto que después del perdón la persona “ofendida” ya no tendría que castigar o buscar venganza. Sin embargo, para muchas personas un hecho clave para avanzar a la reconciliación es procesar y hablar de lo que ha ocurrido. Algo fundamental aquí es que esas conversaciones no se entiendan como un castigo o un recordatorio constante de la ofensa. El hablar de lo ocurrido puede ser un aporte para el entendimiento y la aceptación.

Descubre los 5 mitos del perdón en las parejas.

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Mito 4: «No debería tener que admitir mi error si la otra persona no admite dónde ella se ha equivocado»

Es muy difícil lograr el perdón si se exige reciprocidad como condición. Chantajear a la otra persona para que también admita sus errores no es pedir perdón, es pedir justificación para sus acciones equivocadas. En cambio, una actitud mas positiva podría ser: «Soy responsable de mí. Espero poder enmendar el daño que pueda haber causado, independientemente de si la otra persona asume la responsabilidad de sus propias acciones».

Mito 5: «Merezco ser perdonado»

Creer que mereces ser perdonad@ casi como una obligación, aumenta las posibilidades de que te vuelvas imperdonable. El perdón es un regalo, no un derecho y menos una obligación.   La otra cara de este mito es la creencia de que “No merezco ser perdonad@, así que mejor ni pedir perdón”. Para ser perdonable necesitas el valor de dejar que la otra persona tome su propia decisión sobre el perdón.