La detección temprana del cáncer de mama puede marcar una diferencia importante en el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad. Por eso, los controles preventivos son fundamentales y conocer la función de cada examen permite tomar decisiones informadas sobre la salud.
En Chile, el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres. Entre las herramientas más utilizadas para detectar posibles alteraciones están la mamografía y la ecografía mamaria, dos exámenes que entregan información distinta y que no son intercambiables.
“La respuesta es no. Son exámenes que entregan información distinta y cumplen funciones complementarias. Cuando se utilizan en conjunto, permiten una evaluación más completa de la mama y ayudan a realizar diagnósticos más precisos”, explica la Dra. Paulina Neira, radióloga e integrante del Centro de Mama de Clínica Universidad de los Andes.
¿Cuándo corresponde realizarse una mamografía o una ecografía mamaria?
La mamografía utiliza rayos X de baja dosis y es el principal examen de detección temprana del cáncer de mama, incluso antes de que aparezcan síntomas. Puede identificar alteraciones pequeñas, como microcalcificaciones o lesiones que todavía no se pueden palpar.
Según la especialista, se recomienda realizarla anualmente desde los 40 años, aunque la edad de inicio y la frecuencia deben ajustarse a la evaluación médica. En mujeres con antecedentes familiares directos de cáncer de mama, el control puede comenzar antes, dependiendo del riesgo individual.
“Muchas lesiones se detectan cuando aún no producen síntomas y no pueden palparse. Por eso es tan importante realizar la mamografía de forma periódica y no esperar a notar algún cambio para consultar”, enfatiza Neira.
La ecografía mamaria, en cambio, utiliza ultrasonido y no emplea radiación. Su función principal es complementar la mamografía, especialmente en mujeres con mamas densas o cuando se necesita estudiar con más detalle un hallazgo.
También puede ser el examen inicial ante ciertos síntomas en mujeres jóvenes, embarazadas o en período de lactancia. Además, permite diferenciar quistes de lesiones sólidas y guiar procedimientos como las biopsias cuando se requiere obtener una muestra de tejido.
¿Qué cambios en las mamas deben alertar?
Aunque los controles preventivos son importantes, hay señales que requieren una evaluación médica oportuna: la aparición de un bulto nuevo que no desaparece, la retracción del pezón, cambios en la piel —como enrojecimiento o aspecto de piel de naranja—, secreción espontánea por el pezón, dolor localizado persistente o modificaciones recientes en una de las mamas.
Ante cualquiera de estos síntomas, es importante consultar sin esperar al próximo control. El equipo médico determinará qué examen corresponde realizar y si se necesitan estudios adicionales.
“La evaluación clínica, junto con el uso del examen indicado para cada paciente, permite realizar diagnósticos más oportunos y ofrecer mejores alternativas de tratamiento”, concluye la Dra. Neira.
