En el deporte chileno, el nombre de Manuela Urroz se ha vuelto cada vez más reconocido. La jugadora de hockey césped y capitana de Las Diablas, no solo destaca por su talento en la cancha, sino también por la historia que hay detrás de su carrera.
Recientemente, la deportista habló con el medio Posdata de la Universidad Finis Terrae, sobre qué la llevó a desarrollar su mentalidad competitiva, destacando el rol de su entorno más cercano.
Para Urroz, el éxito no depende solo del entrenamiento, sino también de su historia familiar. En la entrevistaa, contó que crecer en una familia ligada al deporte fue clave en su camino, ya que desde pequeña vivió esa pasión.
“Fue una motivación venir de una familia de deportistas”, señaló, dejando en claro la importancia de sus raíces en su desarrollo como atleta.
Para muchos fanáticos, lo más llamativo es el peso de su historia familiar. Manuela Urroz es sobrina de Silvana Urroz, una de las tenistas más destacadas del país, y nieta de Francisco Urroz, histórico defensa que jugó el Mundial de 1950 con Chile.
“Mi tía fue una gran tenista y mi abuelo jugó un Mundial por Chile”, recordó con orgullo.
Crecer rodeada de figuras así le permitió entender desde muy pequeña lo que implica dedicarse al deporte de alto nivel, desde los sacrificios hasta la disciplina diaria.

¿La mejor de la historia? Manuela Urroz habla del peso de liderar el hockey chileno
Con una carrera que la ha llevado a competir al más alto nivel, Manuela Urroz se ha ganado un lugar importante en el deporte chileno. Incluso, muchos la consideran una de las mejores jugadoras en la historia de Las Diablas. Pero más allá de los logros, asegura que cuida especialmente su rol como figura pública.
Desde que debutó en la alta competencia en 2009, su imagen se ha transformado en un referente para muchas niñas y jóvenes. Para ella, la exposición no es solo parte del éxito, sino también una responsabilidad.
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“La exposición siempre es una responsabilidad, es algo a lo que también se llega con muchos años de trabajo”, explicó, recalcando que su presente es resultado de años de esfuerzo.
Ser una cara conocida, dice, es una oportunidad para impulsar el hockey en Chile y abrir camino a nuevas generaciones.
"Por eso me lo tomo también como una responsabilidad de siempre ser ejemplo, de siempre tener que liderar para buscar que el deporte sea más considerado, para que Las Diablas también tengamos una situación mejor, que seamos más reconocidas y que finalmente podamos ser una aspiración para toda la nueva generación de hockistas", reflexionó.
