Con el regreso a la rutina después de las vacaciones, solemos ordenar clósets, retomar horarios y ajustar hábitos. Pero hay un detalle que casi nadie revisa: el estado del cepillo de pelo. Aunque parezca un accesorio menor, es una herramienta clave en la salud capilar y puede marcar la diferencia entre un cabello sano o uno debilitado.
¿Por qué tenemos que cambiar el cepillo de pelo?
Según especialistas, el cepillo debería renovarse cada 6 a 12 meses, dependiendo de la frecuencia de uso y del tipo de cerdas. Con el tiempo, estas se desgastan, se deforman y pierden efectividad, lo que puede generar tirones, quiebre e incluso más frizz al peinar.
Ivonne Arellano, jefa de tienda de Pichara Cenco Costanera, explica que hay señales claras que indican que llegó el momento de cambiarlo. Por ejemplo, cuando las cerdas están dobladas o abiertas, cuando acumula residuos que no se eliminan pese a la limpieza, o cuando al usarlo se sienten tirones constantes y el cabello se parte con facilidad.
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Además, no todos los cepillos cumplen la misma función. Existen opciones para uso diario y otros diseñados para necesidades específicas, como desenredar sin dañar o resistir el calor del secador. El material de las cerdas y el tipo de mango también influyen directamente en el resultado final y en el cuidado del cabello.
Ahora bien, no todo es reemplazar: también es clave mantener una correcta higiene. Limpiar las cerdas regularmente, retirar restos de productos, evitar dejar el cepillo en ambientes húmedos o bajo el sol directo y secarlo bien si se utiliza con el cabello mojado, son prácticas que ayudan a extender su vida útil.
Pequeños gestos como revisar el estado del cepillo pueden parecer mínimos, pero impactan directamente en la apariencia y salud del cabello. En esta vuelta a la rutina, incluir este chequeo en tu lista puede ser el primer paso para potenciar tu cuidado capilar y prevenir daños innecesarios.
