José Miguel Viñuela reflexionó sobre algunos de los momentos más complejos de su vida personal y profesional, reconociendo los errores que marcaron su trayectoria en la televisión chilena.
En conversación con Costa Magazine, el animador aseguró que actualmente atraviesa una etapa de mayor equilibrio y madurez.
“Hoy en día me siento con mucha paz y tranquilidad. Con una madurez emocional que me costó mucho alcanzar”, afirmó.
Durante la entrevista, Viñuela realizó una profunda autocrítica sobre sus años de mayor exposición mediática, especialmente durante la época de Mekano.

Crítica a sus acciones pasadas
Según explicó, el éxito profesional lo llevó a descuidar aspectos importantes de su vida personal.
“En la época más intensa de la televisión, con Mekano y todo eso, era un gallo extremadamente inmaduro emocionalmente. Muy inmaduro. Me costó un matrimonio que duró solo ocho meses, precisamente por enfocarme demasiado en la tele”, reconoció.
El comunicador también recordó el proceso que vivió antes de formar la familia que tiene actualmente. Tras su separación, mantuvo diversas relaciones sentimentales, aunque con el tiempo comprendió que debía trabajar en sí mismo.
“Siempre quise ser padre. Después de mi separación tuve varias relaciones, conocí distintas personas, pero me di cuenta de que el problema era mío”, sostuvo.

Fue entonces cuando comenzó a evaluar la posibilidad de convertirse en padre mediante un vientre de alquiler en Argentina. Sin embargo, en medio de ese proceso conoció a quien se transformaría en su esposa.
“La invité a comer y dije: ‘acá me quedo, ella es’”, recordó.
Viñuela también reflexionó sobre cómo ha cambiado su visión del éxito con el paso de los años. Mientras en el pasado su principal objetivo era convertirse en el mejor animador del país, hoy asegura que sus prioridades son muy diferentes.
“Ahora tener éxito es tener paz en la vida. Me pasó la cuenta no haber tenido filtro para muchas cosas”, señaló.
Consultado sobre si ha logrado perdonarse por sus errores, fue categórico.
“Si me preguntas por el Viñuela de 25 y 35 años: era un saco de hue... Pero ahora, a mis 51, es otra historia”, concluyó, asegurando que ya no se identifica con la persona que fue durante aquellos años de intensa fama televisiva.
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